Colecciones

Piezas época Clásica y Paleocristiana

La aplicación de cerámica en la arquitectura se remonta a las primeras culturas sedentarias del Valle del Nilo y Mesopotamia. Posteriormente, ya en el III milenio a.C., las placas de barro fueron cocidas en hornos y se les aplicó un vidriado para revestimiento, como signo de opulencia y riqueza. En la Península Ibérica el uso de la arcilla cocida para uso arquitectónico sólo se generalizó con la romanización, apareciendo diferentes tipos de ladrillos, tejas y otros elementos de cerámica para el alzado de muros y la pavimentación de suelos. En época visigoda la presencia de cerámica en la construcción es relegada a las zonas de poco peso, como arquerías, cúpulas y entrevigado de falsos techos.

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